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18 de Septiembre del 2014

HISTORIA

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CULTURA Y TURISMO
GOBIERNO
FUENTES
Datos Geográficos

Naucalpan es un Municipio de los 125 que conforman el Estado de México y está ubicado en la zona conurbada al Distrito Federal. Colinda al norte con Atizapán de Zaragoza, al noreste con Tlalnepantla, al este con la Delegación Azcapotzalco, del Distrito Federal, al sureste con la Delegación Miguel Hidalgo, al sur con Huixquilucan, al suroeste con Lerma y Xonocatlán, y al oeste con Jilotzingo. La mayor parte de su territorio es accidentado, debido a que forma parte del sistema montañoso que divide al Valle de Toluca con el Valle de México.

Etapa prehispánica.

Naucalpan tiene una larga historia. Sus primero pobladores se ubicaron en Tlatilco, a las orillas de Río Hondo, entre los años 1200 y 900 a.C. Contó con una numerosa población, organizada en diversos grupos sociales, dedicándose principalmente a la cacería y la pesca.

La civilización tlatilca es muy conocida gracias a las diversas piezas de cerámica, las más significativas son las figurillas conocidas como “mujeres bonitas”, realizadas en barro con técnica de pastillaje, probablemente utilizadas en ritos relacionados con la fertilidad de la tierra.

También hay hermosas piezas con figuras de animales. Durante el periodo posclásico del año 900-1521 d.C. Esta zona fue conquistada por los tepanecas y posteriormente, tomada por la triple alianza hasta la llegada de los españoles.

Después de la conquista de Tenochtitlan en 1521, los españoles se dedicaron a la evangelización de los recién conquistados. Los frailes franciscanos llegaron a la zona de Naucalpan durante la primera mitad del siglo XVI y comenzaron a construir capillas en los pueblos indígenas originales. San Bartolo, cabecera de nuestro municipio, fue producto de la congregación de pobladores de diferentes lugares en una zona céntrica realizada por los frailes.

El pueblo de Naucalpan no es mencionado por las fuentes que hablan del periodo anterior a la conquista, por lo que es probable que no existiera en esos tiempos. Lo que sí pudo haber sucedido es que los franciscanos, quienes llegaron a evangelizar la Nueva España desde 1524, hayan congregado o juntado en Naucalpan a gente que estaba dispersa cerca de esa zona; incluso pudieron traerlos de distintos lugares cercanos para ubicar ahí la sede de la evan-gelización de los pueblos que quedarían alrededor. Era común que los nuevos asentamientos humanos fueran ordenados en cuatro barrios, debido a la tradición indígena de orientar su vida en los cuatro puntos cardinales, llamados Los cuatro rumbos del universo. La teoría de que el origen de Naucalpan data de la época virreinal se refuerza con el hecho de que su glifo, que es la repre-sentación de la toponimia de un lugar con elementos pictográ¬ficos de tipo indígena, no se ha encontrado en ningún códice. Dicha teoría es resultado de un proyecto de investigación acerca del glifo de Naucalpan, que se dio a la tarea de compendiar varios estudios de toponimias en el Estado de México con sus glifos correspondientes. La investigación dio cuenta de que Naucalpan, como muchos otros municipios mexiquenses, no contaban con una representación de tipo jeroglífica, por ser fundaciones poste¬riores a la conquista. 1



1 Cecilio Robelo, Manuel Olaguíbel y Anto¬nio Peñafiel, Nombres geográficos indígenas del estado de México. Estudio crítico y etimo¬lógico, Textos revisados y anotados por el Dr. Ángel María Garibay, Edición y Prólogo de Ma¬rio Colín, México, Biblioteca Enciclopédica del Estado de México, 1966, p. 267.


Época novohispana

El Santuario de la Virgen de los Remedios

Durante el siglo XVI también fue construido el Santuario de la Virgen de los Remedios, en la cúspide del cerro conocido en la época prehispánica como Otoncalpulco. En ese lugar fue encontrada la imagen mariana que enterró un soldado de Cortés, por parte de un indio natural de San Juan Totoltepec. Esta basílica se edifucó a partir de la leyenda de la imagen de la virgen olvidad por Juan de Villa Fuerte, uno de los soldados de Hernán Cortes en el año 1520 y posteriormente encontrado por uno de los indios de San Juan Totoltepec llamado Juan de Tovar quien hizo el primer recinto que albergaría la imagen de nuestra señora de los remedios.

En 1574 año en que el cabildo de la Ciudad de México tuvo conocimiento de la precaria construcción que daba albergue a la virgen de los Remedios, la misma que había sido olvidada por un Juan de Villa fuerte, tomó la decisión de construir un recinto más adecuado en el mismo lugar donde la imagen había sido encontrada, el cerro de Otoncalpulco. Desde 1575 comenzó a funcionar la nueva ermita, El ayuntamiento de la Ciudad de México nombraba a los capellanes encargados, así en Enero de ese año se nombró al primer capellán Gaspar de Fuentes. Desde entonces la basílica de los Remedios se ha convertido en un centro de veneración mariana muy importante, el cual sigue vigente hasta nuestros días.

Acueducto de Los Remedios

El abastecimiento de agua a la Ermita de Los Remedios siempre fue un problema dada la ubicación en la cima del cerro, por este motivo el 26 de octubre de 1616, el virrey don Diego Fernández otorgó una merced de una naranja de agua para la limpieza de dicha ermita y para el sustento de los habitantes y visitantes. El líquido se tomaría del ojo de agua que nacía en el pueblo de San Francisco Chimalpa y que distaba del cerro legua y media, esta se debía encañar por lo que se hizo necesaria la construcción del acueducto.

Dicha construcción inició en 1620, se edificaron dos sifones que evitarían que entrara el aire por el acueducto para no interrumpir el curso del agua; estos sifones, conocidos como Los Caracoles, tienen un diámetro en la base de ocho metros y una altura de 23. Sin embargo, este primer intento de llevar agua a lo alto del cerro no funcionó.

En la segunda mitad del siglo XVIII, el agua continuaba siendo un gran problema para los visitantes del santuario por lo que se proyectó una nueva obra. Este trabajo estuvo bajo la dirección del ingeniero Ricardo Aylmer y del Maestro Mayor de Arquitectura Ildefonso Iniestra Bejarano. El nuevo plan tenía como objetivo salvar la hondonada que impedía llevar el líquido mediante la construcción de unos arcos de cantería sólida, para llevar el agua a una zona muy cercana al santuario. Don Antonio de Baeza fue el Maestro de Obras, las cuales comenzaron el 29 de mayo de 1765 y se concluyeron el 17 de diciembre. 4

El primer Ayuntamiento

Durante la época virreinal, Naucalpan pertenecía a la Alcaldía Mayor de Tacuba, que luego se convirtió en Subdelegación hasta 1821. El primer Ayuntamiento Constitucional del que tenemos noticias fidedignas en Naucalpan data precisamente de 1814 a raíz de la Constitución española de Cádiz. En 1820 se convocó a elecciónes que elegirían a al cabildo municipal compuesto por individuos de todos los grupos sociales, el cual tomaría posesión el 1 de enero 1821.

De acuerdo con el informe dirigido al Jefe Político de Nueva España, la elección se realizó el 25 de junio de 1820. Primero se eligió a los diecisiete electores, quienes definieron a los miembros del Ayuntamiento. El primer alcalde fue don José María Montes de Oca; el segundo don Antonio de Tovar, este último muy probable¬mente de origen indígena. Los regidores fueron don José Guerrero, don Antonio Montes de Oca, don Anacleto, don Juan Elimaco Tovas, don Domingo de la Cruz y don Felipe de Santiago. El síndico procurador fue don Mauricio Gutiérrez. Este Ayuntamiento tuvo una vigencia de tan sólo seis meses, pues legalmente la renovación de los miembros del cabildo se llevaba a cabo a finales de cada año, para tomar posesión el primer día del siguiente año.

La segunda elección constitucional se llevó a cabo el 10 de diciembre de 1820, a través de una junta para nombrar a los electores para la renovación del ayuntamiento.31 La reunión se llevó a cabo en las casas del curato, bajo el escrutinio de don José Antonio Montes de Oca y Vicente Montes de Oca. Lo primero que se hizo fue determinar a los 17 electores, los cuales a su vez se reunieron el 21 de diciembre.

Durante el Primer Imperio, siguieron funcionando los mismos ayuntamientos que se formaron en las postrimerías del periodo colonial, bajo los principios de la Constitución de Cádiz. Las elecciones del ayuntamiento se seguían realizando el mes de diciembre, con el voto de los vecinos del lugar, a fin de que la toma de posesión se llevara a cabo el primer día del siguiente año. El número de ayuntamientos que hubo en México fue el mismo que había en 1820. El tiempo en que estuvo vigente la Consti¬tución de Cádiz fue la época en que hubo el mayor número de ayuntamientos en México. Naucalpan conservó su ayuntamiento durante el Primer Imperio Mexicano. El pueblo de San Bartolo se constituyó en la cabecera municipal.

La consumación de la guerra de Independencia se llevó a cabo el 27 de septiembre de 1821, con la entrada triunfal del Ejército Trigarante en la ciudad de México. La nueva nación sería gobernada por una Monarquía Republicana, forma de gobierno pactada en los Tratados de Córdoba. El Imperio Mexicano sería encabezado por Su Majestad Agustín de Iturbide. Sin embargo, su permanencia fue efímera, pues tan sólo se prolongó hasta abril de 1823. Después del breve periodo del primer imperio, Naucalpan fue considerado como uno de los municipios formadores del Estado de México, durante la primera República Federal.

El 20 de diciembre de 1823, el Congreso nombró como parte de la Federación al Estado de México, el cual oficialmente se constituyó en marzo de 1824 y estaba conformado por un gran territorio, incluida la ciudad de México; pero al ser reconocido como estado de la Federación, su capital tuvo que trasladarse primero a Texcoco, lugar desde donde se promulgó la Primera Constitución del Estado de México.5 Su primer gobernador fue el General Melchor Múzquiz. Antes de que se promulgara la primera Constitución del Estado de México, el Congreso Estatal dictó en 1824 la “Ley Orgá¬nica Provisional del Estado de México”, que definió las respon¬sabilidades del gobernador, reafirmó la división de poderes y la división político-territorial. Lo anterior sería muy importante para la organización del estado durante todo el siglo XIX. 6

La primera Memoria del Gobierno del Estado de México, del 15 de febrero de 1826, fue tomar en cuenta a los ayuntamientos que habían sido formados con la Constitución de Cádiz, es importante resaltar que solo durante la dictadura de Antonio López de Santa Anna (1853-1855), fueron desaparecidos la mayor parte de los ayuntamientos en México; pero Naucalpan siempre conservó su Ayuntamiento Municipal.



3 Una naranja de agua era una medida de agua que equivale a 1.104 litros por segundo. También se podía medir por el diámetro del tubo que conducía el agua, el cual era de poco más de tres pulgadas. Vid. “Ordenanza de tierras compuestas por don José Sáenz Escobar por orden del virrey don Gastón de Peralta, Marqués de Falces” en Francisco de Solano (Comp.), Cedulario de Tierras. Compilación de legislación agraria colonial (1497-1820), México, UNAM, 1984, p. 207.
4 Oregel Cuevas, Vivaldo, Cien fechas memorables sobre la Basílica de Ntra. Sra. de los Remedios desde 1519 al año 2000, México, Naucalpan, s/e, 2000, p. 89.
5 La Prefectura de Tacuba en Ley Orgánica Provisional del Estado de México.
6 María del Carmen Salinas Sandoval, Política y sociedad en los municipios del Estado de México (1825-1880), México, El Colegio Mexiquense, 1996, p.76.


La Villa de Juárez

En el año de 1871 se realizaron elecciones federales para la Presidencia, en las cuales se volvió a presentar el Presidente Benito Juárez. En Naucalpan, las elecciones primarias se llevaron a cabo el último domingo de junio de 1871, y las secundarias los segundos domingo y el lunes del mes de julio. El resultado de las elecciones fue positivo para Benito Juárez, quien arribó a un nuevo periodo presidencial en medio del enojo de uno de sus contrincantes, Porfirio Díaz. Su protesta lo llevó a tomar las armas contra el gobierno de la república, a través del Plan de la Noria. Este movimiento pregonaba, entre otras cosas, dar una mayor libertad a los ayuntamientos. El movimiento porfirista no prosperó, pero Benito Juárez ocuparía el cargo durante muy poco tiempo, ya que murió el 18 de julio de 1872.

El gobierno del Estado ordenó en octubre de 1872 colocar un retrato del “Bene-mérito Benito Juárez” en un lugar preferente de los salones del Congreso y del gobierno, así como en todas las oficinas públicas del estado y en las salas de cabildos de todos los ayuntamientos.10 Por supuesto, en consonancia con estos homenajes, el pueblo de Naucalpan debió haber solicitado recibir ese honroso nombre al gobierno estatal con ocasión de su ascenso a la categoría de villa. Su deseo fue atendido, por lo que el 3 de septiembre de 1874 se publicó el decreto •30, con el cual el pueblo de San Bartolo Naucalpan fue elevado de rango, bajo el nombre de Villa de Juárez.

La cabecera tuvo categoría de pueblo hasta el año de 1874, El Decreto No. 30 del Congreso del Estado de México, del 3 de septiembre de ese año, elevó la categoría de San Bartolo Naucalpan a la de Villa, la cual fue denominada como Villa de Juárez durante casi cien años, perteneciendo al Distrito de Tlalnepantla.

El paso de la Revolución Mexicana.

La paz y el orden que impuso el Porfirismo en todo el país habían tenido un costo social alto, hacia 1907 se experimentó una crisis económica que encareció los productos básicos y fue motivo de varias e impor¬tantes huelgas 9. En el Estado de México subieron los precios de los alimentos básicos, así como el aumento de las jornadas de trabajo y una reducción de salarios.10 Todo ello derivó en la funda-ción de varios partidos políticos contrarios al régimen de Porfirio Díaz, como el Liberal Mexicano, en 1900, con los hermanos Flores Magón a la cabeza, y el Antirreeleccionista, bajo el lide¬razgo de Francisco I. Madero. Los clubes antirreleccionistas se difundieron en la mayor parte del territorio nacional y apoyaban la candidatura de Madero en la elección presidencial de 1910. Por circular emitida en la Jefatura Política el mes de abril de 1910, se comunicó al Ayuntamiento de Naucalpan que hiciera lo conducente para preparar el proceso electoral, a celebrarse en junio de ese año.11 Sin embargo, poco antes de las elecciones federales, Madero fue encarcelado, y durante ese lapso se llevó a cabo la última reelección de Porfirio Díaz.
No obstante los signos del descontento y la inquietud social, en 1910 se celebraban en todo el país las fiestas del Cente¬nario de la Independencia de México. En la capital, una serie de desfiles, representaciones, verbenas, repiques de campanas y bailes, acompañados de la inauguración de diversas obras y edificios públicos entre las que destaca la Columna de la Inde¬pendencia dieron el marco a las fiestas, aparentando que nada pasaba en el país.

Estas celebraciones se multiplicaron por todo el país y Naucalpan no fue la excepción. Meses antes se conformó una Junta Local del Centenario, la cual se encargó de coordinar los trabajos que se harían con motivo de dicha celebración, que se tradujeron en diversas obras públicas. Cada pueblo propuso las obras que llevaría a cabo con esa finalidad. En la cabecera, la fiesta incluyó la apertura de un pozo artesiano, el cual podría surtir de agua potable a toda la población de esa localidad. 12

Durante este lapso, Naucalpan vivió en relativa paz, aunque los efectos de la revolución ya se dejaban sentir en los altos precios de los productos básicos. Por ello, el Ayuntamiento hizo una atenta súplica a la Junta Proveedora de Cereales de la Ciudad de México, a fin de instalar un expendio de maíz y frijol en Naucalpan que ayudaría a la población de menos recursos económicos. En Naucalpan, no hubo hechos de armas durante esta primera etapa de la Revolución; muestra de ello es un informe de mayo de 1911, donde se manifestaban las causas de muerte de la población a lo largo de ese año. Entre ellas se encontraban la pulmonía (25 casos), el sarampión (11 casos) y otras afecciones menores, pero no se mencionan muertes causadas por algún tipo de arma. Otro signo de la paz que se vivió en esos tiempos en Naucalpan fue la introducción del teléfono al Santuario de los Remedios, el 5 de febrero de 1911, lo cual fue solemnizado con la bendición de su párroco capellán, fray Jaime de Igualada. 15

Con el triunfo de los revolucionarios, el presidente interino Lic. León de la Barra emprendió los trabajos para llevar a cabo las elecciones presidenciales en octubre de 1911. Durante la Revolución Mexicana, entre 1910 y 1917, el municipio de Naucalpan sufrió algunos desajusten en la vida cotidiana y diversos hechos violentos en San Francisco Chimalpa.

Naucalpan hacia la modernidad.

A partir de 1918, Naucalpan comenzó a transitar hacia una modernización que lo conduciría a convertirse en uno de los municipios más importantes del país desde mediados del siglo XX. Para poder entender cómo se operaron dichos cambios, es necesario diferencias dos grandes etapas: la primera va de 1918 a 1940, en donde la relevancia que tenían las actividades agropecuarias es notoria a través del reparto agrario, aunque ya se perciben algunos elementos de progreso material, urbano y comercial principalmente en la cabecera municipal. La segunda etapa, de 1940 a 1980, representa el gran salto a la industriali¬zación y el crecimiento urbano, que hoy caracteriza a nuestro municipio. Esto significa que el siglo XX presenció la gran trans¬formación de Naucalpan, que lo hizo dejar su carácter rural para constituirse en una zona mayoritariamente urbana.

Entre los años de 1920 a 1950 se dotó de ejidos a la mayor parte de los pueblos de Naucalpan, también comenzó la urbanización de la cabecera. Con el crecimiento industrial y demográfico, el Muni¬cipio de Naucalpan fue dejando a un lado su aspecto rural, para convertirse en una zona eminentemente urbana. Los expertos consideran que el nivel de urbanización que se dio en los munici¬pios cercanos a la capital entre 1940 y 1980 no tiene precedentes en el ámbito nacional. La propia categoría de la cabecera municipal es una muestra de dicha transformación. Desde octubre de 1948, el Ayuntamiento solicitó al Gobierno del Estado de México elevar su nivel de villa a ciudad, debido al aumento en el número de sus pobladores, así como la creciente urbanización. Esta petición fue atendida nueve años después, justo cuando se estaban cons¬truyendo los nuevos fraccionamientos. El 30 de marzo de 1957 se publicó en la Gaceta de Gobierno el Decreto número 137, por el cual la XXXIX Legislatura del Estado concedía el título de Ciudad a Naucalpan de Juárez, cabecera del municipio de Naucalpan. Las obras que ahí se realizaban fueron el marco para tal distinción, como la introducción de agua potable a diversas colonias, obras de alcantarillado y drenaje, la construcción del rastro municipal en el antiguo polvorín, un nuevo mercado municipal, campos deportivos y parques públicos.

Durante la segunda mitad de siglo XX su población tuvo un incremento considerable, en 1958 fueron inauguradas las Torres de Satélite, símbolo no solo de ese fraccionamiento, sino también de la urbanización que empezó a tener parte en el Municipio. Las Torres de Satélite son un conjunto escultórico de cinco prismas triangulares de distintos colores y tamaños, ubicadas sobre anillo periférico en su tramo norte correspondiente al municipio de Naucalpan de Juárez. Son obra del escultor Mathias Goeritz y el arquitecto Luis Barragán, su construcción comienza en 1957 y termina en 1958, siendo inauguradas por el presidente Adolfo Ruiz Cortines.

Mención especial merece el ejido de Santa Cruz Acatlán, que fue expropiado en 1973 con la finalidad de construir un conjunto habitacional en esa zona. Estos terrenos tenían una privilegiada ubicación, ya que estaban al pié del Boulevard Manuel Ávila Camacho, a unos pasos de las Torres de Satélite. Coloquial¬mente, a este ejido se del denominaba el Oro, por tener los elotes más caros de México.

En 1975, el Gobierno del Estado de México compró ese terreno y lo donó al Municipio de Naucalpan, para que en lugar de contribuir al crecimiento desmedido de la población, se reali¬zara un gran parque que funcionara como pulmón de la ciudad, y que se convirtiera en un lugar privilegiado de esparcimiento fami¬liar. Para ello, el Municipio se dio a la tarea de cultivar cientos de pequeños árboles, así como de llevar a cabo diversas edifi¬caciones, para darle viabilidad como lugar de enriquecimiento cultural y social. Esos son los orígenes del Parque Metropolitano, que en los años ochenta tomó el nombre de Parque Metropoli¬tano Estado de México Naucalli. 20

El 20 de marzo de 1976 se publicó el Decreto del Poder Legislativo del Estado de México, por el cual se denominó a este municipio como Naucalpan de Juárez. Con ello, se le dio una nueva persona¬lidad, a la vez que se rendía un mayor homenaje al Benemérito de las Américas. Así, este municipio había entrado de lleno a la modernidad, lo que trajo consigo distintos retos y nuevas expec¬tativas con vistas al siglo XXI. 21


7 AHMNJ, Fondo Presidencia, vol. 1, exp. 20.
8 “Decreto 30 del 3 de septiembre de 1874”, en Colección de Decretos de Poder Le¬gislativo…, Tomo XI, p. 59.
9 Enrique Semo (Coord.), De la revolución a la Industrialización, México, UNAM y Editorial Océano, 2006, p. 140-141.
10 Margarita García Luna, “Orden, paz y progreso al estilo villadista y gonzalista” en Mílada Bazant (Coord.), 175 Años de Historia del Estado de México, p. 190.
11 AHMNJ, Fondo Actas de Cabildo, vol. 3, f. 16, sesión ordinaria del 21 de abril de 1910.
12 López Mora, Rebeca, Naucalpan ante el bicentenario una mirada al pasado, México, H. Ayuntamiento de Naucalpan de Juárez. 2012. Pág. 154
13 AHMNJ, Fondo Actas de Cabildo, vol. 3, fs. 10v-11, Sesión ordinaria de 24 de febrero de 1911.
14 AHMNJ, Fondo Presidencia, vol. 8, exp. 21.
15 Oregel Cuevas, Vivaldo, op. cit., p. 14.
16 López Mora, Rebeca, op. cit., p. 169.
17 Biblioteca Dr. José María Luis Mora del Poder Legislativo del Estado de México, Gace¬ta de Gobierno del 3º de marzo de 1957.
18 López Mora, Rebeca, op. cit., p. 199.
19 Sesión de cabildo extraordinaria de 19 de diciembre de 1975.
20 Decreto del Ejecutivo del Estado de México, de 15 de febrero de 1979.
21 Biblioteca Dr. José María Luis Mora del Poder Legislativo del Estado de México, De¬creto 52 de la LXVI Legislatura del Estado de México, 20 de marzo de 1976.

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